domingo, 22 de marzo de 2020

¿QUIEN TIENE LA CULPA?

4° Domingo de Cuaresma. (Jn. 9,1-41). 
Jesús cura a un ciego de nacimiento y era sábado. Este relato que para nosotros es tan conocido resultó revolucionario. Para aquella cultura, y falta del crecimiento de la ciencia médica, las enfermedades en general estaban relacionadas a un estado moral. El leproso estaba con sus manchas por el pecado ...el ciego de nacimiento por sus pecados o las de sus padres? le preguntaron a Jesús. Como si recibiéramos en herencia la mancha de las malas acciones en una enfermedad. Jesús nuevamente se presenta como LA LUZ DEL MUNDO. Un modo de ver y entender la realidad, una VISIÓN DESDE DIOS. La visión antigua del judío estaba caduca. Jesús cura en sábado y para el Fariseo valía mas ese día que la curación realizada: "ese hombre no viene de Dios porque no guarda el sábado". Hoy día con motivo de la pandemia, los obispos resaltan la importancia de la comunión en la mano ...pero para algunos es pecado ...¿Cuando vamos a cambiar? ¡Seamos mas humanos! ¿Vale mas la norma que una necesidad humana? Jesús como Luz nos ayuda a ver y entender distinto: VALE MAS LA PERSONA QUE NUESTRAS NORMAS. Se ha extendido un mensaje de un sacerdote tratando de tranquilizar las mentes cerradas por las Normas y Ritos. Pero relacionando el darlo de una manera u otra con el "atar y desatar" que Jesús diera a Pedro. ¡Como podemos considerarlo en el mismo nivel! Darlo en la mano o no ¿sería atar o desatar en el Cielo? ¡Que horror!. El ex-ciego frente a las Autoridades Religiosas responde con tranquilidad, movido por la evidencia de la realidad y el sentido común: "Era ciego y ahora veo ...UN BIEN NO PUEDE VENIR DEL MALIGNO SINO DE DIOS". Los padres, en cambio, respondieron de una manera ambigua para desligarse de responsabilidad, porque tenían miedo. Los condicionamientos religiosos impiden la espontaneidad y libertad sin tener fundamentos claros de las normas y sus límites. Una Religión movida por miedos y no de una relación con un Dios Padre -Madre, que es Amor Misericordioso, es una Religión triste, escrupulosa y temerosa. Las respuestas ambiguas no les resultaron beneficiosas tampoco. "Tenían miedo a los judíos que habían acordado excluir de la Sinagoga al que reconociera a Jesús como el Mesías ". Volvieron a presionar al hijo curado, quien confiado de no decir nada malo, "lo expulsaron". ¡Cuanto nos cuesta poder hablar con sinceridad y claridad! puntos de vista distintos, tratando siempre de ser objetivos, por miedos de la condena religiosa o social. Hoy día las barreras se levantan y vemos libertades que antes se condenaban y ¡que difícil resulta aceptar esas diferencias! Mortifican nuestros conceptos y modos culturales de comprender y aceptar comportamientos sociales distintos. Jesús no abandona aquel que actúa y habla con sinceridad y confianza en el poder curador de Dios. Él va al encuentro del expulsado para consolarlo y tranquilizar los pensamientos turbados por aquella condena. "¿Crees tu en el Hijo del Hombre? ... ¿Quien es para que crea en El? ..el que te esta hablando ...CREO SEÑOR". ¡Que paz y seguridad! cuando sentimos su voz en nuestro interior tranquilizando las condenas recibidas. Creer en El, quien trasmite esa paz segura, serena y alegre. Cuantas veces Jesús despide a sus oyentes y nuevos discípulos con ese saludo de "vete en paz". En esta oportunidad Jesús deja otra sentencia: "He venido a este mundo para un juicio: Para que vean los que no ven y queden ciegos los que ven". Los Fariseos se sintieron mortificados ante las palabras de Jesús. Como ellos estaban seguros en sus juicios entendían que los identificaban con los que ven y quedaran ciegos... "pero como decís que veis vuestro pecado persiste". "Gracias Señor Jesús por la paz que nos trasmites al ser curados de nuestra ceguera y ver a todos los hombres como hermanos de un mismo Padre - Madre Celestial.

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